Las temidas comisiones de los fondos de inversión
Conoce los 4 tipos de comisiones de los fondos de inversión, cómo reducir su impacto en tu rentabilidad y por qué los fondos índice suelen ser la mejor opción para el pequeño inversor.
Las temidas comisiones de los fondos de inversión
Los fondos de inversión ofrecen ventajas claras: sencillez, diversificación y buena rentabilidad potencial. Pero esos beneficios tienen un precio: las comisiones, que reducen directamente lo que el inversor recibe al final.
A continuación repasamos los gastos más habituales y cómo minimizarlos.
Tipos de comisiones de los fondos de inversión
En la mayoría de los fondos de inversión puedes encontrar cuatro tipos de comisiones distintas.
Comisión de gestión
Es la que cobra la gestora por administrar el capital de los partícipes: el «sueldo» de los gestores por su trabajo. Puede aplicarse sobre los beneficios del fondo o sobre el patrimonio total.
Lo habitual es que a mayor rentabilidad histórica, mayores sean las comisiones de gestión. Tiene cierta lógica, pero si la comisión es demasiado elevada puede llevarse una parte sustancial de la rentabilidad final.
Comisión de depósito
La cobra la entidad depositaria de los activos del fondo. La comisión máxima legal es del 0,20 % del patrimonio, aunque puede variar según la modalidad del fondo. Se descuenta cada día del valor de la participación.
Comisión de suscripción
Se cobra cuando el partícipe compra participaciones del fondo, ya sea la primera vez o en aportaciones posteriores. Cada vez son más los fondos que la han eliminado por completo.
Comisión de reembolso
Se paga al retirar parte o la totalidad del capital invertido. Suele ir escalonada: a mayor permanencia, menor comisión. En muchos fondos desaparece a partir del primer año.
Cómo evitar las comisiones
Comisión de suscripción: relativamente fácil de esquivar, porque numerosos fondos ya no la cobran.
Comisión de gestión: nunca desaparece por completo, pero pagar más de un 2,00 % de comisión de gestión suele ser una mala idea. La mejor forma de reducirla es contratar un fondo índice: al replicar un índice existente requiere poca gestión activa y sus comisiones suelen estar por debajo del 1,00 %.
Comisión de reembolso: evita cambiar de fondo con mucha frecuencia. Además del posible impacto fiscal al vender participaciones, si retiras antes de un año en muchos casos pagarás esta comisión.
Comisión de depósito: poco se puede hacer al respecto, pero por suerte es muy baja.
Conclusión
Si buscas un fondo con las menores comisiones posibles, un fondo índice suele ser la mejor opción: elimina la comisión de suscripción en la práctica y reduce al mínimo la de gestión. Combínalo con una inversión a largo plazo para maximizar la rentabilidad y esquivar la comisión de reembolso. Elegir fondos individuales es tan complejo como elegir empresas una a una; los fondos índice son una forma sencilla de empezar. En CreditsFast te ayudamos a explorar opciones de financiación e inversión adaptadas a tu perfil.